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¿Hay vida antes del café?

Yo creo que las buenas combinaciones ya fueron inventadas y que nada podrá superar al café con leche (su inventor debe haber sido un ser excepcional) que es riquísimo y que es la combinación por excelencia.

(Jorge Luis Borges. "El Hacedor")

hay quienes afirman que hasta que no se toman un café por la mañana no son personas. Un poco más concretos son los deportistas que afirman que una buena taza de café mejora su rendimiento tanto físico como mental (por si alguien duda de que para correr también se utiliza la cabeza). Descartando, por lo que tiene de subjetivo, la primera afirmación, ¿qué hay de cierto en la segunda? Esa lucidez que nos despeja y que nos hace sentir más alertas y con más fuerza muscular, ¿la sentiríamos si sustituyéramos el café por una manzanilla o un yogur, por ejemplo?

Decir café es decir cafeína, sustancia que la Agencia Mundial de Antidopaje ha tenido en la lista negra hasta hace poco. Si bien la prohibición se levantó en el 2004, sigue siendo una sustancia cuyos niveles en sangre son objeto de un riguroso escrutinio y no se descarta que, si se vuelve práctica habitual el hallar niveles anormalmente altos, pueda volver a ser incluida en la Lista de Sustancias Prohibidas.

Al nivel en que nos manejamos, descartados los comprimidos y líquidos concentrados, ingerimos cafeína a través del café, té (teína), refrescos de cola, bebidas energéticas (como Red Bull) y chocolate. En sí misma, la cafeína no tiene propiedades nutricionales. Es un estimulante del sistema nervioso que no aumenta la fuerza pero que sí retrasa la percepción de cansancio y fatiga, efecto unánimemente deseado por deportistas varios. Esto ya lo habían notado ciclistas y corredores del siglo XIX, que en entrenamientos exigentes o en las competiciones que por entonces se hacían, bebían altas dosis de café, a veces mezclándolo con cocaína, brandy y demás delicatessen (y no les iba tan mal, si se ha de creer en los testimonios de la época).



Una buena taza de café puede ser más que conveniente cuando queremos aumentar nuestro nivel de alerta o postergar la aparición del cansancio (en deportes de resistencia, al conducir, estudiar, etc.). La cafeína bloquea algunos químicos cerebrales (neurotransmisores) que evitan que percibamos el cansancio (esta ocultación es temporal; ¡el sueño y el descanso siguen siendo necesarios!). Por otra parte, la ingesta de café provoca unos movimientos peristálticos en el tubo digestivo (efecto laxante que en más de una ocasión puede ser conveniente) y entre los riñones y vejiga (efecto diurético).

Una atalanta de unos 57 kg que puede permitirse ingerir entre 250 y 312 mg de cafeína para disfrutar de los efectos beneficiosos de la cafeína sin padecer los efectos adversos de dosis más altas.

Como guía: un café espresso aporta 100-120 mg de cafeína; un bote de Coca-Cola de 33 cl proporciona 32-42 mg; un Red Bull de 250 ml tiene 75-85 mg; 40 gr de chocolate negro son aproximadamente 50 mg de cafeína).